{"id":13354,"date":"2025-12-01T09:00:46","date_gmt":"2025-12-01T00:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/jerusalemmother.com\/word\/happiness-of-heavenly-citizen\/"},"modified":"2025-12-19T13:36:46","modified_gmt":"2025-12-19T04:36:46","slug":"happiness-of-heavenly-citizen","status":"publish","type":"word","link":"https:\/\/jerusalemmother.com\/es\/word\/happiness-of-heavenly-citizen\/","title":{"rendered":"La felicidad de un ciudadano celestial"},"content":{"rendered":"<p>Cuando recibimos el Esp\u00edritu Santo, el poder de Dios comienza a obrar en nosotros. Habiendo recibido el Esp\u00edritu Santo de la lluvia tard\u00eda prometido en la Fiesta de los Tabern\u00e1culos, unamos ahora nuestros corazones y reunamos los materiales para la construcci\u00f3n del Templo de la Jerusal\u00e9n celestial.<\/p>\n<p>La vida en este mundo es agotadora para todos. Cuando tenemos mucho, nos preocupamos por lo agobiante de administrarlo; cuando tenemos poco, nos preocupamos por nuestra carencia. Aunque almacenemos muchas cosas por codicia, ninguna de ellas llega a ser realmente nuestra. Esto se debe a que este mundo no es nuestro hogar, sino un lugar manchado de pecado. Sin importar cu\u00e1ntos a\u00f1os pasemos en esta tierra, nuestra estad\u00eda aqu\u00ed es solo moment\u00e1nea. \u00danicamente cuando regresemos a nuestro hogar celestial, todo el dolor, la fatiga y las dificultades llegar\u00e1n a su fin. Por esta raz\u00f3n, Dios nos dice que nuestra vida en la tierra es como los d\u00edas de un extranjero, como la niebla que aparece por un tiempo y luego se desvanece (He 11:13-16, Stg 4:14).<\/p>\n<p>El cielo es un reino glorioso rebosante de alegr\u00eda y felicidad eterna. Nadie puede quitarnos las bendiciones que Dios nos da, y ser\u00e1n nuestras para siempre. Debido a esto, debemos acumular diligentemente las bendiciones celestiales mientras moramos en este mundo. Dios ha derramado su amor sobre nosotros. \u00c9l restaur\u00f3 el reino de los cielos que una vez perdimos. Para salvarnos del pecado de la muerte, vino en carne, fue crucificado en nuestro lugar y vino otra vez en la carne para restaurar la verdad del nuevo pacto y darnos de comer el fruto del \u00e1rbol de la vida. \u00a1Qu\u00e9 gracia tan inconmensurable!<\/p>\n<p>Nuestra ciudadan\u00eda est\u00e1 en los cielos (Fil 3:19-21). Ya que Dios en el cielo es nuestro Padre, nosotros como sus hijos debemos vivir con \u00c9l. A trav\u00e9s de la Pascua del nuevo pacto, Dios ha puesto su sello en nosotros, diciendo: \u201cUstedes son mis hijos\u201d, y nos ha hecho un solo cuerpo y una familia con \u00c9l. \u00a1Qu\u00e9 benditos somos de que el reino sin llanto, dolor ni muerte se haya convertido en nuestra patria! \u00a1Qu\u00e9 alegre es saber que, como hijos de Dios, viviremos para siempre en el cielo! Mantengamos esta felicidad en nuestro coraz\u00f3n y recorramos el camino al cielo con alegr\u00eda. Y a todos nuestros conocidos, prediquemos las buenas nuevas, invit\u00e1ndolos a caminar juntos hacia el maravilloso y eterno hogar.<\/p>\n<p>Todos se preparan cuando llega el momento de regresar a su ciudad natal. Del mismo modo, aquellos que ir\u00e1n al cielo tambi\u00e9n deben prepararse. Dios no nos acepta como somos, sino que nos transforma para convertirnos en hermosos y santos. Debemos ser transformados a una forma que sea adecuada para el cielo. A trav\u00e9s de su palabra, nuestro Padre nos moldea suavemente, ense\u00f1\u00e1ndonos con amor: \u201cViva amablemente. Sea paciente. Lleve una vida piadosa. No se queje. No juzgue. Ame a sus hermanos como a s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n<p>Los hijos de Sion deben vivir de la comida que a vida eterna permanece, que es la palabra de Dios (Is 54:13, Jn 6:27). Si Dios nos dice que seamos humildes, entonces debemos practicar la humildad. Si \u00c9l nos dice que seamos buenos, entonces debemos vivir amablemente. Si nuestro Padre es amor, sus hijos tambi\u00e9n deben ser amor. El amor no hace nada indebido. Es gentil, considerado, tardo para enojarse y es paciente. Muestra cortes\u00eda y cuidado (1 Co 13:4-13). Estas son las ense\u00f1anzas que nos da el Dios de amor, que vino a esta tierra para salvar a los pecadores que lo traicionaron y se sacrific\u00f3 en la cruz.<\/p>\n<p>Transform\u00e9monos maravillosamente como Dios nos moldea. La Biblia dice que somos como barro en las manos del alfarero (Is 64:8, Jer 18:2-6). A medida que \u00c9l nos moldea en aquellos que morar\u00e1n en el reino celestial, todo lo que debemos hacer es obedecer sus palabras. Dios nos est\u00e1 refinando como los mejores materiales para el Templo de la Jerusal\u00e9n celestial. Si nos ejercitamos para la piedad conforme a su palabra, amamos a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos, consideramos a los dem\u00e1s como superiores a nosotros mismos y permanecemos humildes y afectuosos, entonces seremos perfectos y sin defecto, y Dios nos conceder\u00e1 una entrada completa en el cielo (Mt 13:47-50, 1 Ti 4:6-8, 2 P 3:6-7).<\/p>\n<p>As\u00ed como No\u00e9 y Lot actuaron rectamente guiando a los dem\u00e1s por el camino de la salvaci\u00f3n, nosotros tambi\u00e9n llamemos diligentemente a todas las personas a venir a Sion (2 P 2:4-9). La predicaci\u00f3n es un acto de justicia, una expresi\u00f3n de amor al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos y de seguir la voluntad de nuestro Padre. Llenos del poder del Esp\u00edritu Santo de la lluvia tard\u00eda que hemos recibido, prediquemos con valent\u00eda. Los hijos de Dios seguramente oir\u00e1n la voz de la salvaci\u00f3n. El agua del Esp\u00edritu disminuye cuando se mantiene quieta, pero se convierte en un manantial vivo cuando se derrama. Deseo que se conviertan en hijos de amor que salven a muchas almas predicando el evangelio fervientemente, desde sus vecinos hasta todas las naciones. Y que el gozo del reino celestial los fortalezca para soportar y superar todas las dificultades de esta tierra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cuando recibimos el Esp\u00edritu Santo, el poder de Dios comienza a obrar en nosotros. Habiendo recibido el Esp\u00edritu Santo de la lluvia tard\u00eda prometido en la Fiesta de los Tabern\u00e1culos, unamos ahora nuestros corazones y reunamos los materiales para la construcci\u00f3n del Templo de la Jerusal\u00e9n celestial. 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